Ya lo tenía frente a mí, con la carta en su mano, yo me hacía la distraída, para que no notara nada. Cuando me nombró, me giré hacia él de forma coqueta, y entornando mis ojos, abanicados por mis largas pestañas. ¿Qué quieres Mortadelo? le dije en tono indiferente. Lo que me dijo después, rompió mi corazón en lo más profundo, y es que las cosas, nunca salen como una las planea.
Ofelia, me dijo en susurro, mira lo que acabo de recibir, espero que guardes el secreto, es una carta de la señorita Irma a la que amo en silencio, son sus sentimientos hacia mí, que son recíprocos, y esta noche pienso invitarla.
En ese instante mi cara se iba poniendo roja, para pasar a un tono violáceo por momentos, el insulto que lancé a pleno pulmón, no voy a repetirlo por respeto a vosotros, que sois mis amigos.
Nunca se lo perdonaré, por cierto, la guerra con Irma, acaba de comenzar!!!.
domingo, 1 de febrero de 2009
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